I understand painting as a driver of ideas. In combination with drawing, it helps to establish diagrams and conceptual maps. Painting imposes order on the different political, social and cultural displacements, of which we are often impotent witnesses. Painting makes them legible and returns our gaze to the nucleus of events. 

I like to think that, in my work, ideas are related to each other. They are contagious, fostering encounters and resistance in a dynamic manner. These encounters, in turn, lead me to reflect on all the stimuli to which we are subjected, some of which are so fleeting that it is difficult to perceive them at all. My experience in front of the canvas, my own gestures, the symbols created by the brushstrokes, help me to identify these stimuli and quantify the impact they may have on us. 

I overlap techniques and styles onto families of works in very different styles, consistently trying to map our environment and the ways in which we see it represented by contemporary culture, through very diverse sources of inspiration (comics, music, TV series ...).  Painting is also a means of giving body and presence to those representations which branch out into myriads of images disseminated relentlessly by the media. When we immerse ourselves in the viscous digital space, we give these representations a strange ability to dominate us.

Paradoxically, in a discipline as old and as bound to tangibility as painting, I encounter the tools I need to break the dichotomy between high culture and popular culture, to confront the absence of great narratives, and to allow the human voice to be heard among the mechanical cacophony of the present. Painting thus creates a material toehold, a space where it’s no longer a matter of communicating anything, but instead of transmitting the hospitality and warmth of a home that has been involuntarily filled with belongings. It is from here, from this warmth, that I try to take the collection of belongings and turn it into something as traditional and significant as a painting.


Entiendo la pintura como un motor de pensamiento. En combinación con el dibujo, ayuda a establecer diagramas y mapas conceptuales. La pintura ordena los distintos desplazamientos políticos, sociales y culturales, de los que muchas veces somos testigos impotentes. La pintura los hace legibles y devuelve nuestra mirada al centro de los acontecimientos. 

Me gusta pensar que, en mi obra, las ideas se relacionan entre sí, se contagian y propician encuentros y oposiciones de manera dinámica. Son estos encuentros los que, a su vez, me llevan a reflexionar sobre todos los estímulos a los que estamos sometidos, a veces tan fugaces que es difícil reconocerlos. Mi experiencia frente al lienzo, mi propia gestualidad, el signo creado por el trazo me ayuda a identificar dichos estímulos y cuantificar el impacto que puedan tener para nosotros. 

Solapando técnicas y estilos sobre diferentes familias de obras de factura muy diversa, trato siempre de cartografiar nuestro entorno y las representaciones que de él nos ofrece la cultura contemporánea, mediante fuentes de inspiración muy diversas (cómics, música, series de televisión…).  La pintura es, también, un medio de dotar de corporeidad y presencia a esas representaciones que se ramifican en miríadas de imágenes difundidas sin descanso por los media y a las que otorgamos una extraña capacidad de dominio cuando nos sumergimos en el viscoso espacio digital.

De manera paradójica, en una disciplina tan antigua, tan atada a lo material como es la pintura, encuentro las herramientas para romper la dicotomía entre baja y alta cultura, afrontar la ausencia de grandes relatos y hacer oír la voz humana en la cacofonía maquinal del presente. La pintura crea, así, un un asidero material, un espacio donde ya no se trata de comunicar nada sino de transmitir la hospitalidad y calidez propia de un hogar que se hubiese llenado involuntariamente de bártulos. Es, a partir de dicha calidez, desde donde trato de que esa colección de bártulos acabe conformando algo tan tradicional y significativo como es un cuadro.